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China expulsa trabajadores de Tibet a centros de estilo militar


El gobierno Chino expulsa a numerosos trabajadores rurales tibetanos hacia centros de entrenamiento de estilo militar donde se convierten en trabajadores forzados de fábricas de marcas globales.
Grupos de derechos humanos han calificado de trabajo coercitivo.

Beijing ha establecido cuotas para la transferencia masiva de trabajadores rurales dentro del Tíbet y a otras partes de China. Esta cuota marca una iniciativa diseñada para proporcionar trabajadores leales a la industria china.

El gobierno regional del Tíbet informó que un 15 % de los habitantes de la zona fueron movilizados para trabajar en Tibet y otras partes de China. Muchos terminan en trabajos mal pagados en la fabricación de textiles, construcción y agricultura.

Adrian Zenz,  investigador en el Tíbet dijo: “En mi opinión, estamos ante el ataque más fuerte y más claro dirigido contra los medios de vida tradicionales tibetanos, que funcionan desde la Revolución Cultural” de 1966 a 1976” y agregó: “Es un cambio de estilo de vida coercitivo del nomadismo y la agricultura hacia el trabajo asalariado por la fuerza”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de China negó tal información y dijo que China es un país con estado de derecho y que los trabajadores son voluntarios debidamente compensados.
Mover excedentes de mano de obra rural a la industria es una parte clave del impulso de China para hacer crecer la economía y reducir la pobreza.
Los grupos de derechos humanos dicen que los programas llevan a cabo formación ideológica.

Un informe de Naciones Unidas calcula que alrededor de un millón de personas en Xinjiang, en su mayoría de la etnia uigur, fueron detenidas y llevadas a campamentos militares donde fueron sometidas a educación ideológica. China, que tiene el control del Tibet desde 1950 negó estos traslados, dice que en realidad estos campamentos son centros vocacionales y educativos.

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Estas políticas están dirigidas en general a sofocar la disidencia, los disturbios o el separatismo e incluyen restringir los viajes de ciudadanos étnicos a otras partes de China y al extranjero.  El gobierno Chino mantiene un riguroso control sobre las actividades religiosas a la vez que dice que de lo que se trata es de eliminar a las personas perezosas.

En transferencias masivas similares de personas de la etnia uigures desde Xinjiang, se descubrieron trabajadores en las cadenas de suministro de 83 marcas globales.
Los periodistas extranjeros no pueden ingresar a esta región, y otros ciudadanos también extranjeros solo pueden realizar visitas guiadas previamente aprobadas por el gobierno.

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