Los negacionistas y la ciencia
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El libro de los negacionistas


Este artículo acerca de el libro de los negacionistas está inspirado en los EEUU, pero se puede aplicar a cualquier país del planeta.

Erase una vez en una tierra no muy lejana, un virus horrible que infundía terror en cada pueblo y hogar.
Aunque la mayoría de las personas que se infectaron no mostraron síntomas o se recuperaron en sólo una semana, en una pequeña fracción de los casos la enfermedad progresó causando pérdida de reflejos y control muscular, parálisis y, a veces, la muerte. Se trataba del virus de la polio.

En muchas ocasiones, los viajes y los negocios se vieron restringidos, sobre todos en aquellos lugares donde el virus brotó en cantidad y empezaron los confinamientos perimetrales.
Las autoridades de salud pública impusieron cuarentenas a las personas sanas que pudieran haber estado expuestas para de esta manera poder detener la propagación de la enfermedad.

El 12 de abril de 1955, los funcionarios de salud pública de la Universidad de Michigan anunciaron que había encontrado una vacuna “segura, eficaz y potente” . Esto desencadenó una celebración nacional que recordó el final de la Segunda Guerra Mundial. Las campanas de las iglesias repicaron junto a las bocinas de los autos. La gente lloró de alivio.
El presidente Eisenhower invitó al inventor de la vacuna, Jonas Salk, a la Casa Blanca.
En una ceremonia en el jardín de rosas, el ex Comandante Supremo Aliado le dijo al científico con voz temblorosa, “pienso en los miles de padres y abuelos estadounidenses que de ahora en adelante se librarán de los temores agonizantes de la epidemia anual de poliomielitis, pienso también en toda la agonía que dejarán de sufrirán estas personas al ver a sus seres queridos libres de tener que sufrir en la cama” y agregó

En la primera mitad de la década de 1950, sin cura ni vacuna, más de 200.000 estadounidenses quedaron discapacitados por el poliovirus.
Este virus sólo fue superado en terror por la bomba atómica.

El 12 de abril de 1955, los funcionarios de salud pública de la Universidad de Michigan anunciaron que había encontrado una vacuna “segura, eficaz y potente” . Esto desencadenó una celebración nacional que recordó el final de la Segunda Guerra Mundial. Las campanas de muchas iglesias repicaron junto a las bocinas de los autos. La gente lloró de alivio.
El presidente Eisenhower invitó al inventor de la vacuna, Jonas Salk, a la Casa Blanca.
En una ceremonia en el jardín de rosas, el ex Comandante Supremo Aliado le dijo al científico con voz temblorosa, “pienso en los miles de padres y abuelos estadounidenses que de ahora en adelante se librarán de los temores agonizantes de la epidemia anual de poliomielitis, pienso también en toda la agonía que dejarán de sufrirán estas personas al ver a sus seres queridos libres de tener que sufrir en la cama” y agregó “debo decirle que no tengo palabras para expresar adecuadamente mi eterno agradecimiento y el de los 164 millones de estadounidenses, por no hablar de todas las personas del mundo que se beneficiarán de su descubrimiento”.

Pero, lamentablemente, no todos se unieron a la fiesta ni expresaron tal gratitud. Un grupo en particular denominado los negacionistas no acogió con agrado la vacuna contra la polio. Fueron especialmente los quiroprácticos los que se opusieron activamente a la campaña de vacunación que siguió al descubrimiento de Salk. Muchos practicantes descartaron el papel de los patógenos contagiosos y se adhirieron al principio fundamental de la quiropráctica, que sostiene que todas las enfermedades se originan en la columna. Se convirtieron en negacionistas.
Apenas unos años después de la introducción de la vacuna, el número de casos de polio disminuyó rápidamente y un artículo en la Revista de la Asociación Nacional de Quiropráctica recomendaba que en lugar de vacunarse, una vez contraída la polio, debían realizarse ajustes quiroprácticos en la columna durante los primeros tres días de padecer la enfermedad.

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La oposición a la vacuna contra la polio y a la vacunación en general continuó en las filas de los quiroprácticos que incluso cuatro décadas después, cuando la polio ya había sido erradicada en los Estados Unidos, hasta un tercio de los quiroprácticos todavía creían que no había pruebas científicas de que la vacunación previniera esa y otras enfermedades.
Esa creencia y resistencia continúa hasta el día de hoy, con algunos quiroprácticos haciendo campaña contra los mandatos estatales de vacunación.

Para la ciencia la vacuna es considerada una de las historias de mayor éxito de la medicina. No obstante, muchos quiroprácticos se opusieron a la vacunación obligatoria negando sus beneficios.
No fueron pocos los científicos que reconocieron un patrón similar en los argumentos de los creacionistas que niegan la ciencia evolutiva. También aparecieron grupos para rechazar otros consensos científicos.
Al final, esos argumentos sirvieron para redactar el libro de los negacionistas, que trata desde la negación de los efectos del tabaco en la salud hasta la existencia y las causas del cambio climático.
El mismo libro de los negacionistas se está utilizando ahora para negar hechos relacionados con la pandemia de la COVID-19.

Los 6 principales capítulos del libro de los negacionistas son:

Dudar de la ciencia
Cuestionar los motivos y la integridad de los científicos.
Magnificar los desacuerdos entre científicos y citar a los tábanos como autoridades.
Exagerar el daño potencial.
Apelación a la libertad personal.
Rechazo a todo lo que pueda repudiar una filosofía clave.

El propósito del libro de los negacionistas es presentar argumentos retóricos que dan la apariencia de un debate legítimo cuando no lo hay.
Son tácticas predecibles de quienes se aferran a una posición insostenible. La posibilidad de conseguir una vacuna contra los negacionistas, depende de que tanto los científicos como los periodistas y el público en general sean capaces de reconocer, comprender y anticipar estos juegos.

Para ilustrar cómo funciona el libro de los negacionistas es muy efectivo analizar las versiones quiropráctica y creacionista, versiones que han perdurado durante muchas décadas a pesar de la abrumadora evidencia y que demuestra un paralelismo con la retórica del coronavirus.

CAPÍTULOS DEL LIBRO DE LOS NEGACIONISTAS

  1. Dudar de la ciencia

La primera táctica que se ve en el libro de los negacionistas es plantear objeciones a la evidencia científica. Por ejemplo, los quiroprácticos buscaron otras explicaciones además de la eficacia de la vacuna para explicar la disminución de las enfermedades infecciosas y en su momento argumentaron que: “Las estadísticas del Centro para el Control de Enfermedades dejan en claro que la mayoría de las enfermedades contra las que ahora se vacuna estaban desapareciendo antes de que se descubriera la causa o vacuna desarrollada”.
Este argumento no se sostiene ya que los hechos contrastados en la época (1950) demostraron que la enfermedad estaba aumentando y la vacuna consolidó su eficacia en un ensayo masivo doble ciego controlado por placebo. La cantidad de infecciones disminuyeron velozmente después de la introducción de la vacuna.

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Un capítulo especial del libro de los negacionistas lo escribió Henry Morris, que en su libro The Genesis Flood del año1961 dijo: “Dado que no hay evidencia científica real de que la evolución esté ocurriendo en el presente o haya ocurrido alguna vez en el pasado, es razonable concluir que la evolución no es un hecho científico, como muchos afirman.
De hecho, ni siquiera es ciencia, sino un sistema arbitrario construído sobre la fe en el naturalismo universal”.

  1. Cuestionar los motivos y la integridad de los científicos

Dado que la ciencia puede ser difícil de explicar, el argumento preferido que se puede observar en el libro de los negacionistas es impugnar la fuente, usando alegatos de conflictos de intereses económicos por parte de los científicos, codicia por parte de los fabricantes y complicidad de funcionarios gubernamentales.

Los creacionistas manifiestan que los científicos son parte de una conspiración para socavar la religión a través de los sistemas educativos.

Kenneth Cumming, del Institute for Creation Research, trazó un paralelo con los atacantes del 11 de septiembre al manifestar que Estados Unidos estaba siendo atacado desde dentro a través de sus escuelas públicas dirigidas por ateos bajo el disfraz de darwinismo secular.

  1. Magnificar los desacuerdos entre científicos y citar a ignorantes del tema como autoridades

En todos los campos científicos existen desacuerdos sobre la interpretación de la evidencia. En el libro de los negacionistas se infla deliberadamente estas diferencias para dejar implícito una falta de consenso en puntos más fundamentales, mientras que a menudo proponen como válido los puntos de vista contradictorios de unos pocos valores atípicos no calificados.
Un ejemplo de esto último es la activista antivacunas Viera Scheibner que afirmó que no hay evidencia de la eficacia o seguridad de las vacunas, mientras se pasaba por alto el hecho de que su formación y experiencia eran en geología, no en medicina.

Las voces de la antievolución disfrutan de las diferencias de interpretación entre científicos. Por ejemplo, el descubrimiento inicial de un nuevo homínido fósil suele provocar algunas interpretaciones y expresiones de incertidumbre diferentes en la comunidad científica.
Los creacionistas a menudo caracterizan erróneamente estas dinámicas normales del discurso científico como “escepticismo” sobre la importancia de tales hallazgos para descartarlos.
Al exagerar los desacuerdos legítimos y proponer “alternativas” a la evolución, los negacionistas a menudo hacen llamamientos para “enseñar la controversia”, cuando en realidad no existe tal controversia en la comunidad científica. Las diferentes interpretaciones de un fósil no niegan la desconcertante evidencia de la antigüedad de los antepasados ​​humanos.

La falta de credenciales profesionales de los artículos que figuran en el libro de los negacionistas son considerados por los mismo negacionistas como una virtud y no como una desventaja.
Los científicos Pascal Diethelm y Martin McKee señalan : “Los negacionistas no suelen desanimarse por el aislamiento extremo de sus teorías, sino que lo ven como una indicación de su valor intelectual contra la ortodoxia dominante y la corrección política que la acompaña, comparándose a menudo con Galileo”.

  1. Exagerar el daño potencial

Cuando la evidencia contradice una posición, otro recurso del libro de los negacionistas es intentar incitar al miedo. Ninguna vacuna o medicamento es 100% seguro, sin riesgo de efectos secundarios. Los quiroprácticos han enfatizado durante mucho tiempo los posibles efectos secundarios de las vacunas, por ejemplo, en una declaración escrita en Dynamic Chiropractic , estos profesionales informan acerca de una lista de posibles efectos secundarios: “muerte, encefalopatía, enfermedades desmielinizantes, neuritis braquial, síndrome de Guillain-Barré, infecciones generadas por agentes de vacunas, anafilaxia, panencefalitis esclerosante subaguda, convulsiones, neuritis óptica, artritis ”, etc. Sin embargo, generalmente no reconocen jamás las graves consecuencias de las infecciones que se evitan con la vacunación.

  1. Apelación a la libertad personal
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Si el miedo no es persuasivo, hay otra posición alternativa que resuena fuertemente en el libro de los negacionistas: la libertad de elección.
La Asociación Americana de Quiropráctica basó su teoría en esta apreciada noción cuando estableció su política oficial de vacunación: “Dado que la comunidad científica reconoce que el uso de vacunas no está exento de riesgos, la Asociación Americana de Quiropráctica apoya el derecho de cada individuo a la libertad de elección en su propia atención médica, basándose en un conocimiento informado de los beneficios y posibles efectos adversos de la vacunación.
La Asociación Internacional de Quiropráctica “cuestiona la sabiduría de los programas de vacunación masiva” y ve los programas obligatorios como una infracción del “derecho del individuo a la libertad de elección”.

La Corte Suprema de los Estados Unidos ha rechazado las impugnaciones a la vacunación obligatoria, entre los argumentos destacan que la creencia individual no puede subordinarse a la seguridad de toda una comunidad.

  1. Rechazar todo lo que pueda repudiar una filosofía clave

Una vez que los tribunales han hablado y la evidencia científica es cada vez más abrumadora, uno podría pensar que la guia del libro de los negacionistas quedaría fuera de juego. Pero no es así. Ahora existe una última línea de defensa que revela el núcleo de la negación: no es que alguna afirmación científica sea falsa; es que es inaceptable a la luz de algún compromiso filosófico; por tanto, la ciencia debe ser rechazada sumariamente.

La quiropráctica se fundó a principios del siglo XX sobre la afirmación de que todas las enfermedades tienen su origen en la desalineación de la columna. Los quiroprácticos han encontrado en cada enfermedad contagiosa que la causa tiene su origen en la columna.

Un buen ejemplo de los argumentos de los creacionistas es David Cloud, editor de materiales de estudio bíblico que dijo: “Si la Biblia no significa lo que dice, no hay forma de saber lo que significa”. Argumentos similares a este hay varios en el libro de los negacionistas.

La historiadora de la ciencia Naomi Oreskes ha acuñado un término para esta postura: “negación implicatoria”: el rechazo de todo hallazgo científicos porque no gustan sus implicaciones.

El libro de los negacionistas está resurgiendo nuevamente en torno al coronavirus.

Las encuestas indican que a pesar de los devastadores impactos económicos y de salud de la pandemia, en lo que respecta a una posible vacuna, el mundo no está tan unido como lo estaban los estadounidenses en 1955. No son pocas las personas que dicen en voz bien alta que no se vacunarán.

No obstante, hay voces como la del epidemiólogo estadounidense Michael Osterholm quien en junio de 2020 expresó, “Con el tiempo no habrá estados azules o estados rojos. No habrá ciudades azules ni zonas rurales rojas.
Todo será color COVID”.
Lamentablemente, eso es innegable.
España tiene varios grupos que pueden hacer engordar el contenido del libro de los negacionistas.

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